Democracia comunitaria. Seducidos por una palabra

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Por Alberto Barlocci y María José Molteno para Ciudad Nueva
1200 participantes, entre ellos, 365 intendentes, 346 entre concejales, administradores locales, legisladores políticos y además estudiantes y ciudadanos, son parte del balance del primer Encuentro latinoamericano de Intendentes "Ciudades por la Unidad", realizado en Rosario del 2 al 3 de junio.
"Estamos aquí porque nos ha seducido la idea de la fraternidad entendida como categoría política", propone Juan Esteban Belderrain, responsable con Cecilia Di Lascio del Movimiento Políticos por la Unidad (MPU) argentino, quien a su vez plantea: "La fraternidad no nos propone ignorar los conflictos, sino hacer de ellos una oportunidad para profundizar las motivaciones de toda decisión política". Más tarde, Lucía Fronza, ex diputada italiana y responsable internacional del MPU, dispara todavía más alto: "Sólo la política que mira lejos es tal en el verdadero sentido de la palabra", afirma citando al jurista alemán Rudolf von Jhering. Su discurso no soslaya la dimensión global de la política: "Propongamos desde aquí una valiosa reforma de los mecanismos de decisión de la ONU, para no quedarnos en el reclamo de lugares preferenciales para un país u otro".
El público que llena el teatro El Círculo sigue, atento, aplaudiendo los pasajes más densos en contenido, signo de una adhesión cada vez más profunda a las propuestas que plantean otra concepción y otra praxis política.
Pero no sólo los discursos, sino también los hechos que muchos de los presentes han protagonizado, hablan de ello. Es lo que se desprende del trabajo de las comisiones que abordaron temas sensibles de la gestión local (ver La fuerza...). "Quisimos que el aspecto teórico se complementara con experiencias concretas, que fueran expresiones de una fraternidad aplicada en los múltiples aspectos de la gestión -explica Belderrain-. Por cierto, en la base está siempre una elección personal, que depende de una escala de valores que pone al otro, al prójimo, en un lugar privilegiado".
Opciones concretas, como la del concejal de Casilda (Santa Fe), que cuenta que alquiló su estudio profesional, para dividirse entre la actividad política y la edificación de viviendas de las que "nuestra gente tiene mucha necesidad. Siento que tengo que estar a su servicio, porque si no ¿qué es hacer política?". O como la de Orlando Costa, intendente de Bragado (Buenos Aires) y de su opositor. Estan juntos tomando un café durante la pausa del almuerzo, y hablan de su estilo de hacer política. "Para mí, que soy de la oposición -explica Julio César Delgado- fue importante entender que mi intendente no es un enemigo, sino alguien que trabaja en aquello que considera que es lo mejor para la comunidad. Esto me ayuda a comprenderlo, aún si mi postura es diferente". "Sin diálogo no hay política -agrega el intendente-. Se puede criticar y al mismo tiempo proponer algo distinto". La diversidad no es una dificultad tampoco para la diputada brasileña Luiza Erundina, ex intendente de San Pablo (Brasil) e integrante del MPU. "Junto a tres intendentes de otros partidos, creamos un organismo nacional de intendentes, que también es una valiosa herramienta de articulación política, además de una experiencia de convivencia fraterna y democrática".
Pero ¿por qué hablar de la ciudad y por qué hacerlo precisamente desde América Latina? Responde Lucía Fronza: "Porque es precisamente en la ciudad donde la relación entre ciudadanos y el poder administrativo y político se manifiesta más fácilmente en un plano de reciprocidad. En este sentido, este Encuentro establece una línea de continuidad con el que el MPU realizó en Innsbruck (Austria), en 2001, donde estaban representadas 750 ciudades europeas. Hemos optado por América Latina, por lo que este continente representa, con su potencial y en cuanto a perspectivas políticas. Aquí se advierte una efervescencia que contrasta con el clima político europeo, donde se nota que el Viejo Continente es también, políticamente hablando, un continente viejo".
El encuentro asume las formas y los matices de una política que fascina, que despliega toda su riqueza, su capacidad y vocación para construir puentes entre ciudadanos y poder público. Se hacen eco de ello las autoridades presentes. "La fraternidad debería ser la norma, pero es todavía un desafío -comenta el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz-. Encuentros como éste, confirman que son muchos aquellos que trabajan para este ideal de fraternidad y que cada día lo traducen en acciones concretas". Una visión que comparte María Eugenia Bielsa, vicegobernadora de Santa Fe: "Es muy importante que la fraternidad ocupe un lugar prioritario en la agenda pública. Una fraternidad entendida desde la unidad, y de una mirada atenta hacia los que más necesitan, convencidos de que la politica tiene sentido si mira constantemente al otro". Para María Teresa García, Secretaria de Interior de ese ministerio, "a nivel local y regional existe una gran apertura respecto de estos valores. La renovación de la política necesita precisamente de más política y más participación". "Tender puentes en un momento como éste, de desafíos, escucharnos, dialogar en un clima de fraternidad, es una verdadera 'provocación' que acepto con gusto", agrega Marcos Carámbula, intendente de Canelones (Uruguay).
Ha llegado el momento de las conclusiones. "No hemos sólo hablado de fraternidad, sino que la vivimos", cierra Horacio Pirotta, del MPU argentino, invitando a firmar el documento final (ver El compromiso...).
Frente a las polémicas y los enfrentamiento a los que la política diaria nos tiene acostumbrados, es inevitable preguntarse si se comprenderá una experiencia como la de estos días. "El MPU es el fruto de un árbol que ahonda sus raíces en la experiencia de los Focolares, nacida en pleno conflicto mundial -responde Cecilia Di Lascio-. Pocos se dieron cuenta de que aquel inmenso drama era escenario del nacimiento de una semilla de esperanza. Quizás hoy sucede lo mismo en política, porque mientras todo sigue como siempre, aparecen los primeros frutos de una política fecundada por un nuevo paradigma".
La fuerza de la participación
Las conclusiones de las cuatro comisiones de trabajo.

A pocas cuadras del Teatro el Círculo, el Centro Cultural Bernadino Rivadavia fue el escenario de las cuatro comisiones de trabajo. En en cada una de ellas se presentaron casos concretos, que ilustraron los mecanismos usados para responder a problemas de gestión local. Fue un espacio de aportes espontáneos, de enriquecimiento, y de inesperadas coincidencias.
En la primera mesa el tema fue: "Calidad de la Democracia y Gestión Participativa". El desafío fundamental -coincidieron los asistentes- fue el de hacer más democrática la gestión pública desde el paradigma de la fraternidad. Marta Oyhanarte, Subsecretaria para la Reforma Institucional, presentó el programa de Auditorías Ciudadanas, proyecto que el gobierno nacional aplica en ciudades de menos de 100 mil habitantes, en las que éstos pueden controlar las cuentas de su propio municipio. Además, la municipalidad de Rosario presentó la experiencia de la creación de un presupuesto participativo entre los vecinos. El testimonio del intendente de la localidad paraguaya de Ñembý (ver Reciprocidad...) se llevó uno de los mayores aplausos de la mañana. Verónica López, politóloga de Salta, resumió así el pensamiento de todos: "No es el instrumento el que porta el cambio para la fraternidad, sino que los encargados de llevarla son sujetos portadores de la experiencia de fraternidad".
En otra sala, la comisión de "Seguridad y ciudadanía inclusiva en la gestión local", abordó el fenómeno de la inseguridad. Se coincidió en que no es suficiente "con poner más patrulleros, con la justicia, y la policía: es necesario otro abordaje". Las palabras claves serían "cambio cultural": generar nuevos ámbitos de mediación social. Muy ilustrativa resultó la experiencia de Colombia sobre justicia restaurativa en situación de guerrilla, y el programa de los Foros de Seguridad en la provincia de Buenos Aires (ver CN nro. 456, Dar poder a la comunidad).
En la tercera comisión, "Políticas de desarrollo: estrategias locales y regionales" también suscitó interés el programa de Municipios Integrados de la región de Coquimbo, Chile, que promueve el intercambio y la interdependencia con los pueblos vecinos, el de microregiones, que se lleva a cabo en México, y el proyecto "Volver a casa", aplicado en Bahía Blanca. Allí, los responsables de comedores comunitarios, notaron un debilitamiento de las relaciones familiares. Se decidió entonces usar los fondos para los comedores, para repartir módulos alimentarios que cada familia podía cocinar y comer en su casa.
No podía faltar el tema de la integración latinoamericana, que sobrevoló durante los dos días del Encuentro. En esta mesa, emergieron potencialidades y dificultades del proceso, desde el patrimonio del idioma común a casi todos los países, a la riqueza de las culturas autóctonas. El tono del debate lo resumió eficazmente Sergio Cleffi, del MPU de Uruguay: " La integración no nace por decreto. La norma es consecuencia de una realidad evidente.Hoy, durante dos horas, los latinoamericanos que estábamos aquí nos sentimos integrados".
Recuadro 1: Una democracia comunitaria
Algunos fragmentos del mensaje de Chiara Lubich

(...) Hoy la historia nos llama a confrontarnos con grandes desafíos que no podemos eludir, ya sea que administremos un pequeño municipio o una metrópolis, que participemos en la construcción del bien común como ciudadanos activos o como estudiosos competentes en el mundo de la cultura, que ofrezcamos nuestro propio esfuerzo en las instituciones o en la sociedad civil. (...) Las fuertes contradicciones que caracterizan a nuestra época necesitan un punto de referencia igualmente penetrante e incisivo, con categorías mentales   y operativas   que sean capaces de involucrar a toda persona como   también a los pueblos con sus sistemas económicos, sociales y políticos. Existe una idea universal que ya es una experiencia en acto, y que se está revelando adecuada para sostener el peso de este desafío epocal: la fraternidad universal.
(...) Si hoy, después de 60 años, los hechos definen a nuestro Movimiento como un pueblo de la unidad, yo estoy aquí para dar testimonio de que lo que es imposible a hombres aislados y divididos se hace posible para quienes han hecho   de la fraternidad, de la comprensión recíproca, de la unidad, el motivo esencial de la propia vida.
(...) Con la mirada fija en el objetivo podremos componer en un único mosaico las miles de piezas de la reciprocidad. Sabremos realizar juntos una democracia comunitaria, partiendo justamente de las ciudades latino-americanas. En ellas, nuevas posibilidades de participación y una nueva disponibilidad a la escucha abrirán caminos inesperados para la reivindicación de los más olvidados. Sabremos contagiar con las ideas, y sobre todo compartiendo libremente   los bienes , a los circuitos económicos y a las instituciones. Partiendo desde la base, es decir de la ciudad como dimensión fundamental de la política, podremos ofrecer experiencias, proyectos, ideas útiles incluso para renovar la política mundial, debilitada hoy por fuertes injusticias, demostrando que es posible la unidad en la diversidad, o compartir un proyecto político   aún respetando el pluralismo, como también una sociedad global pero construida con miles, magníficas identidades.

Recuadro 2
Proyectos a largo plazo
En lo que hace a "la política que mira lejos", el alemán von Jhering podría estar perfectamente de acuerdo con Oscar Pernigotti, presidente comunal del pueblo de Melincué (Santa Fe), que habla orgulloso del emprendimiento con el que se busca desarrollar la riqueza turística de la zona: "lo llamamos 'Proyecto a cien años' -cuenta- tiempo atrás, Melincué fue una atracción muy importante, y ahora queremos recuperarla para que la gente no tenga que emigrar. Tenemos un gran lago con aguas termales, y ya estamos realizando obras hídricas". Sobre la propuesta del Encuentro, Pernigotti afirma: "tenemos que unirnos; en el futuro, ésta será la única forma de trabajar: no tenemos otras posibilidades".
Recuadro 3: Reciprocidad entre municipios
Al asumir, en 2003, Blas Lanzón Achivelli, intendente de Ñamby (Paraguay), encontró las cuentas llenas de deudas, y una gran desconfianza por parte de los vecinos. Hacía falta aumentar la recaudación impositiva cuanto antes. Con el apoyo de las comisiones vecinales, se instrumentó un programa por el cual los mismos vecinos cobran los impuestos inmobiliarios, con la posibilidad de invertir un porcentaje de lo recaudado en el barrio para obras. Así, en el barrio "Villa Anita", los mismos vecinos que antes se oponían a pagar sus impuestos, ahora cumplen cabalmente con la ley, y enseñan a cobrar a otros vecinos. En dos años, la recaudación aumentó un 129%. El éxito de esta experiencia llamó la atención de Angel Gonzáles, intendente del pueblo cercano de Carepeguá. En 2004, ambas ciudades firmaron un convenio de cooperación para aplicar los mismos procedimientos de mejora de finanzas, transparencia y participación ciudadana. Juntos en Rosario, los dos intendentes afirman que es posible convivir de otra manera. "Ambos venimos de partidos políticos tradicionalmente opuestos -dicen-, pero tenemos la misma idea de servicio. Y estamos aquí para tender más puentes de unidad".

Recuadro4: El compromiso de Ciudades por la Unidad

"Afirmamos el compromiso de cada una de las ciudades a las que representamos como promotoras de una cultura política de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos. Con este fin constituimos la Red Latinoamericana de Ciudades por la Unidad y nos comprometemos a que cada una de nuestras ciudades sea: promotora de un desarrollo humano integral. Dando prioridad a la inclusión social de los excluidos; portadora de una cultura del dialogo; generando acciones positivas de búsqueda de diálogo y colaboración entre gobierno y oposición y entre organizaciones políticas y ciudadanía;   promotoras de la paz social; regeneradora de la cultura del trabajo y de la seguridad que deviene de la justa generación y distribución de los bienes; promotoras de un modelo de integración regional abierto y no excluyente".

Por Alberto Barlocci y María José Molteno
Fotos de Claudio Zincarini y Carlos Mana

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