Cómo enfrentar los cambios en las organizaciones


El mundo cambia y por lo tanto también el Tercer Sector, por ello, en los últimos años todas las ONG nos hemos visto obligadas a introducir nuevos conceptos organizacionales y con ellos cambios en nuestras entidades. No temas al cambio, aprende de él y aprovecha sus oportunidades.

Gestionar los cambios es uno de los retos de organizaciones y personas. Estas últimas, además de acompañar a sus entidades en los procesos de cambio, deben ser también agentes de cambio, coordinando y poniendo en marcha los procesos de cambio e innovación en las entidades. Estas transformaciones no pueden ser impuestas desde arriba, si no que deben formar parte de un proyecto conjunto, un trabajo en equipo en el que fluya la comunicación y cada uno tenga su papel dentro de dicho cambio.

 

Cada entidad deberá elegir una estrategia de cambio distinta dependiendo de su contexto, misión, visión, valores y objetivos. Pero, ¿cómo implantar esa estrategia de cambio? Existen distintos modelos, pero lo más fácil es recorrer el camino superando diferentes etapas:

 

Primera etapa: Define tus objetivos

Lo primero que hay que hacer es determinar qué objetivos se quieren lograr con la estrategia de cambio. Para poder definir bien dichos objetivos es importante tener en cuenta:

 

*La prioridad: el nivel de importancia de cada objetivo

*Criterios de medición/evaluación: hay que definir objetivos medibles

*Nivel de consecución: hay que definir estándares para saber en qué grado se ha logrado o no el éxito

 

Segunda etapa: Sé innovador

Diseña la estrategia de forma innovadora. Esto se suele hacer de dos formas, o bien los niveles superiores de la organización plantean los objetivos de los niveles inferiores, o también se puede hacer al revés, los niveles inferiores son los que plantean las metas de los niveles superiores.

 

Tercera etapa: Diseña el cambio organizacional

Prepara a tu entidad para el cambio. Si quieres que los cambios tengan sentido y sean exitosos es necesario que prepares a la organización y al equipo para ellos. Hay que implicar, formar y ayudar en la adaptación de las personas. Todo esto debe estar acompañado por la motivación del equipo y la de cada individuo. En este proceso es importante hacer una buena gestión de la comunicación, para que todas las personas tengan información sobre lo que supondrán los nuevos procesos.

 

Cuarta etapa: Consolida tus procesos de cambio

Cuando por fin logras los cambios que deseabas no puedes olvidarte de consolidarlos. Es importante afianzar las mejoras para poder seguir construyendo, progresando y creciendo sobre ellas.

 

A lo largo de todo este proceso no olvides la cultura de tu entidad. Los valores y creencias compartidos por todas las personas que conforman la organización pueden ayudar y facilitar todo el proceso de cambio.

 

Fuente: Fundación Luis Vives

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