Basta de “Guerras humanitarias”. Una intervención escandalosa
¿De qué manera explicar la solícita intervención de Occidente en un conflicto interno fomentado, en realidad, por los mismos países que hoy ocultan sus intereses comerciales tras esta "intervención humanitaria"? Análisis de Alberto Barlocci, presidente de Cláritas y Director de Editorial Ciudad Nueva.
¡Así que eres tú, dinero, la causa
de una vida agitada!
Por tu culpa emprendemos el camino
de una muerte prematura,
brindas a los vicios de los hombres
crueles pastizales,
eres el origen de toda preocupación.
Sexto Propercio, Elegías III, 7
Este fragmento de una de las elegías del poeta latino Propercio explica mucho más la situación de Libia que las crónicas de los medios de comunicación en estos días.
La historia de Muammar Kadafi, el líder libio en el poder desde 1969, se confunde con el crimen, el autoritarismo y, posiblemente, la demencia. Pero abasteció de petróleo y gas al sur de Europa durante años y se dejó de mirar su vinculación con los terroristas de toda clase y color durante años, quienes disponían en territorio libio de campos de entrenamiento. Al ser el autor intelectual del atentado al avión de Pan Am destruido a la altura de la localidad británica de Lockerbie, que provocó 270 víctimas, Kadafi pasó a ser un paria para la comunidad internacional. Como reacción, los Estados Unidos bombardearon su residencia en un intento de asesinato. Hasta que a partir de 2001 comenzó un acelerado proceso de reinserción de Libia en la vida internacional, pese a que el régimen dio muy pocas garantías de mayores libertades. En 2006, las Naciones Unidas todavía señalaban y condenaban ataques e intimidaciones contra medios de prensa.
Sin embargo, eso no impidió los buenos negocios con él. Sólo en los últimos años adquirió armamentos por 1.000 millones de euros a Italia, Francia, Reino Unido, Alemania... Sus fuerzas armadas necesitarían triplicar su número para poder utilizar todo el arsenal disponible. Igualmente, desde 2006, tres sociedades estadounidenses obtuvieron el permiso para la búsqueda y producción de crudo en el país por parte de la compañía estatal petrolera libia, a cambio de 1.830 millones de dólares. Este viraje de Kadafi, dispuesto a abandonar supuestamente el listado de “Estados canalla”, parecía no generar dudas. Hoy, los gobiernos de Europa compiten entre sí en la carrera por borrar las fotos que lo retratan recibido con todos los honores: desde el premier italiano Silvio Berlusconi, su anfitrión decenas de veces, hasta el apretón de manos con el presidente francés Nicolas Sarkozy en 2007, y la visita a Libia en 2008 de la canciller estadounidense Condoleezza Rice. En esa oportunidad, la diplomacia de la Casa Blanca afirmó que Kadafi “es un hombre de gran personalidad y experiencia. Ha tomado decisiones que han cambiado el estado de las cosas”, aludiendo a su renuncia al uso de armas de destrucción masiva y a su abandono de la práctica terrorista. Los contactos en ámbitos de cooperación militar fueron numerosos, con visitas recíprocas a bases y unidades militares por parte de altos mandos. Seguir leyendo...
Fuente: Revista Ciudad Nueva Argentina




