Liderazgo participativo


Cómo incentivar el diálogo, la participación, la organización comunitaria en torno a proyectos compartidos. Entrevista a Alberto Ivern, autor del libro Liderazgo Participativo, de habitantes a ciudadanos.

-¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
 
-Me pidieron que dictara un seminario para los coordinadores de micro- emprendimientos llamados “banquitos de la buena fe”, en Lomas de Zamora. El cual debía formar parte de un programa cuyo fin era que los coordinadores de dichos emprendimientos se volvieran líderes barriales. Como el tiempo para el dictado del seminario era muy escaso, decidí escribir los principales contenidos.
 
-El libro tiene un carácter didáctico, brinda herramientas para la conformación de grupos. ¿Podría contarnos algunas de sus experiencias en agrupaciones o movimientos sociales?
 
-Actualmente participo en la organización del preconsejo consultivo de la comuna 5 en Capital Federal, son varias las futuras comunas cuyos vecinos se están autoconvocando para obligar al gobierno a cumplir con la ley de comunas, que otorga una participación más directa a los ciudadanos. También comparto con los vecinos del barrio El Ceibo la organización de movilizaciones para no perder las tierras y las viviendas que, con tanto trabajo, se han construido desde hace más de 30 años. En todos los casos, constato que necesitamos aprender a escucharnos, a compartir proyectos de cambio y a dejarnos transformar en algo nuevo a partir de esas prácticas de democracia participativa.
 
-¿El argentino es un ciudadano activo?
 
-Todos somos potencialmente activos, yo diría “naturalmente” activos, en el sentido de que la lógica del universo es la actividad, la interactividad. Pero estamos bombardeados de informaciones tendenciosas que nos crean una falsa representación de nosotros y de la realidad, como una suerte de afuera-inmodificable ante el cual sólo nos queda adecuarnos. Eso nos incentiva a activarnos sólo para consumir y para sacar ventaja, debemos recuperar el arte de reciprocar.
 
-¿Cuáles son las causas de la falta de participación?
 
-La causa principal es la creencia generalizada de que la realidad es inalterable y que la historia es esa secuencia fotográfica que vemos por televisión. Hemos perdido la conciencia de que cada uno de nuestros actos son un hecho histórico y que cada hecho está unido a otros, constituyendo procesos históricos “acontecientes”. No podemos recuperar el sentido de cada hecho, si lo aislamos de los demás, de su proceso histórico. Por eso, no entendemos la realidad y no sabemos cómo incidir y coincidir en ella. Como diría Platón, estamos maniatados mirando hacia el fondo de una caverna, donde vemos el reflejo de unas estatuas…
 
-¿Los momentos de crisis económicas y políticas son más proclives a que las personas busquen unirse para resolver problemas?
 
-Si hay una práctica de solidaridad, es decir, de compartir problemas y soluciones entre semejantes, entonces las crisis son oportunidades de autoorganizarse. Esto sucede constantemente, más allá de que los medios no le den espacio a los acontecimientos cotidianos que representan cada una de esas prácticas de resolución compartida de problemas. Pero si la gente está enfrascada en la convicción de que nada puede hacerse, más que aprovecharse de otro y “salvarse solos” o salvarse “quien pueda”, las adversidades no son utilizadas para cambiar de paradigmas, sino para confirmarlos, para decir ¿Viste? ¿Qué ganaste con preocuparte por los demás? Seguir leyendo...

Autor: Gimena Tempelopoulos

Revista On Line - Editorial SAN PABLO

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