El rol de la economía social

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El economista italiano Stefano Zamagni analiza el actual modelo económico en un contexto de recurrentes crisis económicas. Será uno de los expositores en el Encuentro Virtual organizado por Cláritas. Por Alberto Barlocci.

El profesor Stefano Zamagni, uno de los más prestigiosos economistas italianos, ya es una figura harto conocida en la Argentina. Luego de una de sus brillantes disertaciones tuvimos oportunidad de dialogar con él acerca de la dinámica y la interrelación que a futuro podrían tener el Estado, el mercado y las empresas de economía social y solidaria

Usted plantea la crisis de la así llamada Economía Social de Mercado (ESM) y la necesidad de un nuevo esquema de funcionamiento. ¿Por qué?

La ESM es un modelo que ha sido desarrollado sobre todo por los alemanes, luego de la Segunda Guerra Mundial, muy similar al modelo inglés del Welfare State (Estado de bienestar). Es un modelo que dio muy buenos resultados mientras estuvimos en una sociedad industrial. El tema es que hoy este modelo es obsoleto, porque supone la existencia de dos esferas diferentes y separadas entre sí: el mercado, que reune a sujetos o empresas dedicados a la producción de ingresos o de valor agregado; y el Estado, que se dedica a la redistribución del ingreso. Ahora bien, desde hace unos 15 años, este modelo ha entrado en crisis; no funciona más y no puede hacerlo precisamente porque ya no somos más una sociedad industrial, sino una sociedad posindustrial.

¿Qué factores determinaron esta crisis?

Uno es la globalización: el poder de los Estados nacionales ha disminuido. Hoy los Estados no están en condiciones de determinar ejes claves de la economía, como el tipo de cambio, la moneda y los impuestos, ya que éstos son susceptibles de definiciones desde el plano internacional. Tenemos que aceptar que esto ha modificado el poder estatal. En segundo lugar, ha cambiado la naturaleza de las necesidades. Hoy los ciudadanos no aceptan recibir bienes y servicios sin nada a cambio, de un modo que ofenda su dignidad.

Es decir, no se acepta más el asistencialismo...

Hay un estudio del israelí Avishai Margalit, “La sociedad decente”, en el que se afirma que es decente una sociedad en la que los ciudadanos no son humillados. Es por eso que, a largo plazo, el asistencialismo está destinado al fracaso, porque suele humillar a las personas al darle algo sin nada a cambio. Por más que sea una cuestión de justicia. Porque también la aplicación de la justicia puede ser humillante. Luego de un primer momento en que se recurre al asistencialismo, por una cuestión de emergencia y de necesidad, si esa situación se repite indefinidamente, a la larga la persona pierde su autoestima, reacciona, y hasta puede llegar a odiar a sus “benefactores”. La transición de una sociedad industrial a una posindustrial ha provocado el surgimiento de la “sociedad decente”. En este contexto, el Estado de Bienestar, al que la globalización ha quitado recursos, ha entrado en crisis, y no dispone de lo necesario para seguir cumpliendo la función realizada hasta ahora.

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*El autor de la entrevista es periodista, Presidente de Fundación Cláritas, Director de la revista Ciudad nueva y docente del curso virtual de Economía Social y Solidaria.

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